Nutrición

Imaginemos que nuestro cuerpo es un coche, el único coche que se va a tener en la vida (aquí no vale pedírselo prestado al cuñado o heredar el del hermano); que sea de buena o de mala calidad dependerá de su conductor y del mantenimiento que le dé.

Si se llenan los depósitos de combustible con la gasolina más barata y de peor calidad – grasas saturadas: donuts, bollicaos, coca-colas..- se tiene metido en el garaje años y años – sofá, sofá y sofá… – el coche empezará fallar, se parará en mitad de la autopista, empezará a echar humo y terminará en el desguace.

Pero si el conductor es inteligente y se molesta en darle a su único automóvil el mantenimiento necesario para que aguante mucho tiempo y en las mejores condiciones posibles, echándole la mejor gasolina – dieta variada y saludable- y haciendo un buen rodaje frecuentemente – ejercicio físico – el coche se mantendrá siempre a punto y listo para alcanzar velocidades máximas cuando el conductor lo requiera.